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Alzamiento del Pendón de Soria en la proclamación de Felipe II

PROCLAMACION DE FELIPE II Y ACTO DE LEVANTARSE EL PENDON DE LA CIUDAD
Por VICTOR HIGES  (Publicado en revista Celtiberia)

El seis de abril de 1556, llegaba a esta Ciudad, procedente de Valladolid, el escribano Julián Cava y Soleras, portador de sendas cédulas de SS. MM. firmadas por la Princesa de Portugal, Gobernadora de estos Reinos en ausencia del Emperador, notificando la abdicación de éste en favor de su hijo, en la gran asamblea harto descrita por historiadores y cronistas celebrada en Bruselas el 25 de Octubre de 1555.

Eran tales cédulas una del Emperador, dando cuenta de su abdicación, mandando y encargando se tenga por Rey y Señor de todos sus reinos a Felipe II.

Otra, del nuevo Rey, notificando la merced hecha en su persona por el Emperador, su padre.

Y la tercera, de dicha Gobernadora, mandando, en virtud de las anteriores, levantar pendones y hacer otras solemnidades, obsequios y regocijos.

No quedan vestigios del pendón de Soria durante el Antiguo Régimen. Éste de Medina del Campo, de 1666, puede dar una idea (foto tomada de http://www.museoferias.net/abril2001.htm)

No quedan vestigios del pendón de Soria durante el Antiguo Régimen. Éste de Medina del Campo, de 1666, puede dar una idea (foto tomada de http://www.museoferias.net/abril2001.htm), colocando, eso sí, el escudo de armas de Soria en el centro.

Tan pronto se leyeron en el Ayuntamiento, en sesión extraordinaria del día siguiente, se ordenó: (1) «Que esta noche se pongan luminarias en todas las ventanas y calles, en la noche cayendo hasta las diez; e que en los corredores del Ayuntamiento se pongan las velas y hachas que fueren necesarios… se pregone que todos los vecinos lo cumplan y hagan así so pena de 200 mrv. para los pobres de la cárcel…; y así mismo se pregone que todos los Caballeros, vengan en la noche cayendo a salir con el Corregidor e andar por la Ciudad a caballo para que se conoxca laque alegría y regocijo esta Ciudad ha recibido y recibe con tan buena nueva.., Y se haga por los vecinos hogueras juntamente con las dichas luminarias para que se haga con mayor regocijo. E así mismo mandamos que vengan las trompetas y atambales que esta Ciudad tiene».
Aquél mismo día, y por no estar nombrado el Caballero del Pendón, se reunió el Linaje de San Llorente a quien correspondía en tal año «desde San Juan a San Juan» (2), siendo designado el Licenciado Dos Ramas -Médico-, el cual se presentó en el Ayuntamiento del día 8, con testimonio del escribano, Juan García de Tardajos.

La Ciudad mandó entregarle «el Pendón que esta tiene para semejantes solemnidades e regocijos, para que cuando le fuere mandado esté el dicho Licenciado Dos Ramas dispuesto para salir a hacer la ceremonia e regocijo que en semejante caso e nueva se suele hacer, y que luego que se haga la dicha solemnidad vuelva el dicho Pendón al Archivo de la Ciudad donde ahora está».

«Juan de Barnuevo, Regidor, haga hacer el cadalso donde se ha de hacer la ceremonia e solemnidad de alzar el Pendón… donde como y de la manera que le pareciere, y esté hecho para el domingo primero que viene en ocho días».

«De este domingo en ocho días se haga en esta Ciudad a las seis de la mañana una procesión muy solemne por razón de la susodicha y que salga de la Iglesia Mayor de San Pedro, y vaya al Monasterio de San Francisco, donde habrá sermón, y vayan todas las Cofradías que acostumbran salir en las procesiones, con su cera, so pena de cinco mil mrv. para los gastos de dicha solemnidad y ceremonia y so la dicha pena todos los vecinos de esta Ciudad aderecen y entolden las calles por donde ha de pasar, de manera que estén muy bien aderezadas y como conviene, con apercibimiento que demás de la dicha pena se aderezarán a su costa, y que estén entoldadas y aderezadas todo aquel día hasta la noche, y se pregone».

«Que se notifique al Ld°. Dos Ramas haga traer a su costa trompetas y atambales, los que fueren necesarios para que vaya el Pendón con la solemnidad que conviene».

«El dicho domingo haya toros y que sean tres toros, los cuales dará esta Ciudad a su costa y que haya juegos de cañas, y que tenga cuidado de el y de lo concertar con los Caballeros de esta Ciudad y su tierra los señores Juan de Vinuesa, Regidor, y el Ld°. Caravantes, Caballero del Ayuntamiento». «Se pregone que todas las personas de Ayuntamiento y Caballeros de esta Ciudad, para que dicho domingo, después de medio día vengan a caballo como conviene a las casas de Ayuntamiento a salir con el Sr. Corregidor para ir acompañar el dicho Pendón, para que en todo se conozca la alegría que esta Ciudad recibe con tan buena nueva».

En Ayuntamiento de 16 de abril, se mandó: «Limpiar las calles, se quite el muladar junto a los Palacios, por ser calle tan pasajero y las otras calles donde hubiere muladares e inmundicias». «Que las cédulas de Su Magestad se lean en el cadalso».

A continuación se señala la forma en que ha de hacerse la ceremonia; y acto seguido D. Juan Morales como Regidor más antiguo tomó pleito homenaje al Ld° Dos Ramas «según que de derecho se requiere», y éste «juró en forma que el Pendón de la dicha Ciudad que le será entregado lo volverá a esta Ciudad, a la sala de Ayuntamiento donde lo recibe, el primer día de Ayuntamiento y no lo dará ni entregará a otra persona alguna, el cual lo juró así…». Acto seguido se sacó del Archivo «en presencia de los señores Juan de Barrionuevo y Lope Alvarez, Regidores, y en presencia de mí el dicho escribano, el Pendón y se le entregó al dicho Licenciado, y él se dió por entregado de él.—Siendo testigos Francisco de Barrionuevo y Francisco de Neyla, vecinos de Soria».

Veamos ahora el solemne acto de levantar el Pendón, según se transcribe en el libro de acuerdos del Ayuntamiento (folios 386-387).

«En la dicha Ciudad de Soria, domingo diez y nueve días del mes de abril de mil quinientos cincuenta y seis años, a la hora de la una después del medio día, estando en la Plaza Mayor de la dicha Ciudad que se dice la plaza del Mercado, y estando en ellas un cadalso adornado con paños y tapices como para el caso se requiere y estando en el dicho cadalso los magníficos señores Diego Hernández de la Pefluela, Corregidor de la dicha Ciudad y su tierra por Su Magestad y Juan Morales, Juan de Barnuevo, Juan Ruiz de. Ledesma, Lope Alvarez y García de Medrano, Regidores de la dícha Ciudad, Francisco  del Río y Francisco Neyla, Caballeros del Ayuntamiento por el estado de los Doce Linajes, y Alonso de Barnuevo, procurador del Común de la dicha Ciudad…»

«Los dichos señores en cumplimiento de las cédulas de Su Magtt. El Emperador y Rey ntro. Señor y de las cédulas de Su Alteza del Rey D. Felipe ntro. Señor y de otra cédula de la Serenísima Princesa de Portugal, Gobernadora de estos Reinos, y de lo ordenado y proveído en el dicho Ayuntamiento sobre ello, mandaron al Licenciado Dos Ramas, vecino de la dicha Cíudad, Caballero del Pendón, elegido por el Linaje de San Lloreynte que era la persona que traía el Pendón de la dicha Ciudad, para hacer los actos, que por el dicho Ayuntamiento estaba proveído subiere con los dichos señores en el dicho cadalso con el dicho Pendón, el cual subió con él, y estando allí con los dichos señores bajo el dicho Pendón sobre el pretil del dicho cadalso, los dichos señores mandaron, a mí el dicho escribano, que leyere públicamente las dichas cédulas de Su Magestad y Alteza, las cuales, estando presentes en la dicha plaza muchos vecinos de la dicha Ciudad y de fuera de élla ansi Caballeros Hijos dalgos, como de otros estados, yó las leí públicamente en tal manera que muchos de los que estaban presentes en el dicho cadalso y plaza las oían y podían oír y entender, y así leídas el dicho Juan Morales, Caballero de la Orden de Santiago, Regidor de la dicha Ciudad, como Regidor más antiguo, las tomó en sus mano, las besó y puso sobre su cabezal diciendo así:

«Los Caballeros, Justicia e Regidores de esta Muy Leal e insigne Ciudad de Soria, obedecen estas Cédulas y provisiones reales de Su Magtad. y Alteza el Emperador y Rey nuestros Señores, como cartas de Nuestro Señor y Rey Natural a quien Dios Nuestro Señor deje vivir y reinar por muchos tiempos y con acrecentamiento de muchos más reinos y señoríos, con victoria sobre sus enemigos y de los de nuestra Santa Religión; y en cuanto al cumplimiento de élla están prestos de las guardar y cumplir con todo y por todo como en éllas y en cada una de éllas se quiere y como las tienen obedecidas, lo cual se hizo con el acatamiento y reverencia que se debía y lo pidió par testimonio».

«Y luego el dicho Ld° Dosrramas, como tal Alférez y Caballero del dicho Pendón, dijo en altas voces, delante de los dichos señores .e gentes que estaban en la dicha plaza pública «¡Oydl!, ¡Oydl, jOydl ¡Castillal, ¡Castilla!, ¡Castilla!; por el Rey DON FELIPE Ntro. SEÑOR». Acabadas de decir las dichas palabras, levantó en alto el Pendón de la Ciudad y levantado se tañeron trompetas y atambales estaban para el suso dicho».

«Y luego el dicho Licend° Dos Ramas, tornó a bajar por el dichco pretil el dicho Pendón e tornó a decir otras tres veces en alta voz, delante los dichos señores, las mismas palabras y de la manera arriba contenidas e dichas, tornó a alzar en alto el Pendón y alzado tornaron a tañer las dichas trompetas y atambales»…

«El Ld.° Dos Ramas, volvió a repetir tercera vez el acto de le yantar el Pendón, todo en cumplimiento de las dichas cédulas Reales y así se alzó el dicho Pendón, por el Rey D. Felipe Nuestro Señor».

«Y así hecho lo susodicho en el dicho cadalso y plaza pública el dicho Sr. Corregidor y Regidores, y el dicho Alférez, excepto el dicho Sr. Juan de Barnuevo que a este acto no se halló presente, con el dicho Pendón se bajaron; y con ellos, otros muchos vecinos de la dicha Ciudad a caballo, fueron por la dicha plaza adelante subiendo por la calle arriba del Collado, alzado el dicho Pendón en alto, y en la dicha calle el dicho Ld.° Dos Ramas, dijo en alta voz tres veces las dichas palabras que dijo en el dicho cadalso; y así fueron por la dicha calle del Collado arriba y junto a la Iglesia e Santisteban de la dicha Ciudad tornó a decir las dichas palabras y alzó el dicho Pendón y así fueron por la calle del Rabal de la dicha Ciudad, y allí tornó a decir las dichas palabras de la manera arriba dichas, y de allí fueron por otras calles públicas de la dicha Ciudad e dijo otras veces las dichas palabras, alzando el dicho Pendón por el Rey D. Felipe Ntro. Señor, haciéndolo con todo el acatamiento y solemnidad que se requería, siendo presentes en todo lo susodicho, Diego de Barnuevo, Juan Gallardo, Francisco Moreno, y otros muchos vecinos de la dicha Ciudad y su tierra». Pasó ante mí, Juan Ramírez Ledesma.– rubricado».

Después de esta solemne ceremonia tan detalladamente reseñada, celebraron la fiesta de toros y demás festejos y regocijos acordados por el Ayuntamiento.

Terminada la histórica jornada; al día siguiente, el Ld.° Dos Ramas, se presentó en el Ayuntamiento y «lió y entregó el Pendón de la Ciudad y pidió la diesen por libre del pleito homenaje que le fué tomado», y al mismo tiempo que lo recibía de nuevo el Corregidor «se le dió por libre de tal pleito homenaje».
Para terminar diremos que el Pendón, según Martel, «es de damasco carmesí bordadas en hilo de oro las armas de la Ciudad», y así se especifica en todas las proclamaciones reales, que hemos visto insertas en los libros de actas de la Ciudad, desde la de Felipe III, en 6 de diciembre de 1598, hasta la de Fernando VII, en 8 de octubre de 1808. No sabemos cómo pudo decir Mosquera de Barnuevo (La Numantina, Sevilla 1612) «es de damasco azul». (Folio 262, nota 253 y canto IV); de él copiaron Tutor y Malo («Compendio historial de las Dos Numancias», 1690, pág. 178); y más tarde, en 1773, Loperraez, (tomo II, pág. 106, nota); ya que cuando los tres escribieron podemos asegurar que era carmesí.

NOTAS

(1) Libro de actas y acuerdos de 1550 a 1559 (folios 385 a 387).
(2) Véase “Caballero del Pendón que nombraban los Linajes”; en Manuscrito Martel). «De la fundación de Soria.. M. B. N. n ° 3.452 (folio 13).

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