Viajes y pensamientos

Viajamos y meditamos

¿En qué nos influyó ser seminaristas?

ESCRITO POR JESÚS MARÍA M. M.

Hola a todos !!, me pongo delante de la pantalla el ordenador sin saber muy bien qué es lo que quiero escribir , simplemente me voy a dejar llevar y veamos hacia dónde nos conduce esto.
Desgraciadamente no pude estar con vosotros en la comida ; viendo la foto, el primer e inevitable sentimiento que me embarga es el de una cierta melancolía por el paso del tiempo ” y los estragos ” que conlleva y también de alegría por veros y sentir que, de alguna manera, los ausentes estábamos allí también con vosotros.

Desde entonces…..es toda una vida la que ha ido transcurriendo y nos ha ido conformando. Me gustaría saber vuestra opinión sobre la importancia que ha tenido en vuestras vidas el haber sido educados en un seminario.

gaviota blanca volandoEn lo que se refiere a mí, la primera idea que me viene a la cabeza es que quizás el hecho de haber permanecido durante tanto tiempo encerrado entre los muros del seminario, me llevó a anhelar una vida de libertad y de viajes, una vida de sueños que luego con mayor o menor acierto se han ido realizando.

Soy un amante de los viajes y, a pesar de mis 54 años y de las canas, procuro mantener mis ojos bien abiertos para no dejar de sorprenderme nunca de tanta belleza como hay en este mundo, pero también del dolor y la “fealdad”.

Bueno, sigamos entonces viajando, porque la vida es un viaje. Abrazos para todos.
Jesús.

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2 comentarios

  1. Sixto P.

    ¡A ver, Jesús! Hablas de los estragos, bueno, no quiero hablar de mí, pero de los que ves en la foto hay unos cuantos que o tienen un pacto con el diablo, o tienen el secreto de la eterna juventud: Juan Antonio Mrtnz. Marco, José Luis Andrés Terrer, Carlos Isidro Álvarez Lafuente, Carlos Ciria Pacheco, Tarancón, Caamaño, Alberto, Pedro, Maroto, Manolo, Yebes, … lo único que a alguno le empieza a cambiar el color del pelo, o lleva bigote o barba, o está algo más redondo, pero yo les veo un aspecto envidiable. ¡Hasta yo me veo más joven desde el 10A! (Ya he bajado 8 kilos).

    Ahora me voy a hacer un lío con tanto blog. Esperamos verte en la próxima.

  2. Ángel Almazán

    En la comida del reencuentro del 10 de agosto tenía a mi derecha a Tomás y a la izquierda a José Ramón. Les comenté que de lo poco bueno que recuerdo haber sacado de mis cuatro años de seminarista fue el hábito de ser disciplinado en el estudio, de estar unas cuantas horas frente a los libros y estudiarlos en serio. Igualmente podría decir que allí me enseñaron a ser “buena persona” al inculcarme una serie de virtudes que trascienden al cristianismo en sí pues son “virtudes humanas en sí mismas”.

    Como reacción al régimen autoritario eclesiástico del seminario y a la imposición diaria de misa, rosario y otros rezos.., mi juventud en el Instituto fue muy diferente a mi adolescencia seminarista, comenzando por las lecturas (puede verse en http://angelalmazan.com/el-inicio-del-caminar-interior-en-el-instituto/) que me llevaron a otras filosofías y religiones.

    Pienso ahora que aquellos cuatro cursos (de los 11 a los 14 años) fueron determinantes igualmente en el posterior “relacionarse” con las jóvenes estudiantes del Instituto ya que, al menos en mi caso, salíamos como “castrados” del Seminario (y así lo reconocían algunos de mis ex-compañeros durante la comida del 10 de agosto)… Eramos tímidos, estábamos desubicados casi totalmente en ese tipo de relaciones con el otro sexo (y algunos de nosotros se convirtieron, con los años, en donjuanes consumados, seguramente también como reacción psíquico-somática entre otros motivos).

    Si no hubiera estado en el seminario seguramente no habría sentido ansias de conocer cosmovisiones del mundo y conceptualizaciones religiosas distintas a las del cristianismo que he ido luego reflejando en muchos artículos y libros (http://www.soriaymas.com/editorial_lst.asp), y con toda seguridad no sería la persona que hoy soy.

    Así que, desde esta perspectiva, siento que aquella estancia sirvió de semilla a lo que hoy me siento ser (aunque fuese una semilla que generó por mi parte la búsqueda incesante e implantación de otras semillas muy distintas como reacción a aquellas vivencias seminaristas).

Seamos respetuosos en los comentarios, simplemente...

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